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En resumen
- No existe precio por extensión. El costo se divide en central, terminales, instalación, tráfico y mantenimiento — y las propuestas raramente separan las cinco partidas.
- La comparación con un año siempre engaña. Las soluciones locales y en la nube se cruzan típicamente entre el tercer y el quinto año.
- En modelos por usuario, la factura crece con las contrataciones sin que nadie tome una decisión nueva.
- El costo oculto más frecuente es el sobredimensionamiento de canales simultáneos.
En este artículo
“¿Cuánto cuesta una central telefónica? es una pregunta sin respuesta útil, por la misma razón que ¿Cuánto cuesta un coche? no la tiene. Pero hay una estructura de costos que se repite siempre, y conocerla permite leer propuestas con otros ojos.
Las cinco partes del coste
Independientemente de la solución, la factura total se desglosa siempre en las mismas cinco partes:
- Una central — licenciamiento o suscripción, normalmente por extensión o por llamadas simultáneas.
- Las terminales — teléfonos IP, auriculares, aplicaciones para ordenador y móvil.
- La instalación — configuración, plan de numeración, mensajes, horarios, portabilidad de los números.
- El tráfico — lo que se paga al operador por las llamadas y por el tronco SIP.
- El mantenimiento — actualizaciones, soporte y cambios a lo largo del tiempo.
Muchas propuestas presentan solo dos o tres de estas cuotas, lo que hace que la comparación con otra propuesta sea imposible sin trabajo adicional.
Solicite siempre las cinco cuotas separadas. Una propuesta que lo junte todo en un valor mensual puede ser excelente o pésima — no hay forma de saberlo sin descomponerla. Y un proveedor que se resista a separarlas le está diciendo algo.

Lo que pesa en una solución propia
En una central instalada en sus instalaciones, la inversión se concentra al principio.
O licenciamiento escala típicamente con el número de extensiones, pero lo que suele sorprender es el coste de los módulos adicionales — grabación de llamadas, colas de atención, integración con CRM, informes. Son casi siempre aparte.
Os teléfonos son la parte más subestimada. La diferencia entre un modelo básico y uno con pantalla y teclas de supervisión parece pequeña hasta que se multiplica por treinta puestos.
A instalación varía mucho con la complejidad del plan de numeración. Una empresa con atención simple se instala rápido; una con filas por departamento, horarios diferenciados y desvío a teléfonos móviles exige trabajo de configuración real.
A mantenimiento anual es la partida que más veces desaparece de las propuestas — y la que garantiza que la central recibe actualizaciones de seguridad.
Lo que pesa en una solución en la nube
Aquí la lógica se invierte: entrada suave, costo constante.
A cuota mensual por usuario domina todo lo demás. Es lo que hace que la solución sea accesible en el primer año y lo que la hace cara en el quinto, sobre todo si el equipo crece.
Conviene comprender lo que esa cuota mensual incluye: cuántas llamadas simultáneas por usuario, si las llamadas nacionales están incluidas, si la grabación es una opción de pago, y cuántos dispositivos cada persona puede usar simultáneamente.
A portabilidad tiene normalmente un costo puntual, y el período de fidelización es donde se esconden las diferencias entre propuestas aparentemente iguales.
Cómo comparar propuestas
La única comparación honesta se hace con tres a cinco años, y con un escenario de crecimiento explícito.
Construya una tabla con el costo acumulado de cada opción al final de uno, tres y cinco años, asumiendo el número de personas que espera tener en cada momento. El resultado suele ser contradictorio: soluciones que parecían caras ganan, y viceversa.
Dos escenarios típicos. Una empresa estable, con una sola oficina y de veinte a cuarenta puestos, tiende a pagar menos con solución propia a partir del cuarto año. Una empresa en crecimiento, con varias ubicaciones o mucha gente en movilidad, raramente se arrepiente de la nube; el coste extra compra flexibilidad que la otra opción no da.
Costes ocultos
Demasiados canales simultáneos. Es el desperdicio más común en telefonía empresarial. Fuera de contextos de atención intensiva, un equipo de treinta personas raramente necesita de más de ocho a diez canales. Dimensionar por número de colaboradores en vez de por tráfico real cuesta dinero todos los meses.
La red que va a tener que mejorar. Si la red interna no prioriza voz, la central nueva dará llamadas malas — y la factura verdadera incluye intervención en la red estructurada.
Alimentación de reserva. Los teléfonos IP dependen de conmutadores, que dependen de corriente. Sin SAI, un fallo de energía deja a la empresa incomunicada.
Fraude de tráfico. Una centralita mal protegida y expuesta a internet puede generar miles de euros en llamadas internacionales en un solo fin de semana. Es un coste que no aparece en ninguna propuesta y que se evita con configuración de seguridad adecuada y límites de destino.
DataRoad instala y gestiona centrales telefónicas IP PBX para empresas, propias o en la nube, con propuestas deseadas cuota a cuota para que la comparación sea posible.
Una charla antes de tomar una decisión
Tanto si estás resolviendo un problema concreto, planificando un cambio o simplemente buscando una segunda opinión, siempre empezamos de la misma manera: analizando tu caso antes de proponerte nada. Sin compromiso, sin jerga técnica y sin catálogos.







































